viernes, 26 de diciembre de 2014

No hay nada que temer.

Amado, no hay nada que temer. Oye bien eso, porque una vez que sostienes esa idea, esa verdad de tu ser, que no hay nada, realmente nada que temer, el miedo pierde su poder.

Beloved one, there is nothing to fear. Hear that well, because once you take hold of that idea, that truth of your being, that there is nothing, truly nothing to be afraid of, fear loses its power. 

Es cierto lindo. Pero no aprendí a evitar las contracturas producto de ver el precipicio debajo de mis pies, vivo en kinesiología. Las amenazas se ven muy pero muy reales.

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